martes, 9 de febrero de 2010

Somos lodo.


Somos lodo. Ya cuando llegamos al mundo nos empezamos a pudrir. Todos nuestros pasos convergeran en la misma meta. Ricos y pobres, buenos y malos. Todo juega a nuestra contra y en el balance final nada importará salvo irnos sabiendo que hemos sido plenos y así nos hemos dado a los demás.
Algunos se complaceran en vivir de espaldas a los demás y refugiarse en absurdas esperanzas de vida no-terrenal. Pero en nuestro último suspiro de nada valdrán plegarias y creencias. Solo quedará lo que hayamos sembrado. Ni poder ni riqueza nos acompañaran a la tumba. Solo el recuerdo de quien nos hayan conocido, amado y hasta odiado; nos hará justicia de nuestro paso por el mundo.


Un saludo!.

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