
Este título dirá poco o nada a muchos. Pero si digo que es el creador de la serie Shin-Chan, todos lo situaremos. El 11 de Septiembre del presente año, desapareció haciendo senderismo. Para más tarde, encontrarle, los servicios de emergencia ante la preocupación por su retraso de sus familiares.
Una pérdida para todos los amantes del comic y animación inteligente. Pues si hay algo que le sobra a Shin-Chan es inteligencia. Que es precisamente lo que le falta a los meas -pilas que tachan esta serie de los peores males de este mundo. No entraré a valorar si el horario al que emiten esta serie es el idóneo (aún más cuando en mitad de una pausa entre dibujos animados para niños, emiten anuncios sobre disfunción eréctil o sujetadores para elevar el pecho). Pero sí quiero destacar todas las virtudes y aciertos de esta serie.
Ya en el diseño de personajes es una ruptura con el clásico anime dirigido a niños o el más trabajado para mayores. Desde sus episodios se retrata la cultura y sociedad actual japonesa, desde su día a día pasando por sus series de animación más emblemáticas (Doraemon, Sailor Moon, Pokémon o Dragon Ball). Utilizando la figura de un niño ingenioso, descarado pero muy sincero no deja títere sin cabeza.

Shin-Chan es producto de lo que vivimos. Su padre, Hiroshi Nohara; insatisfecho de su trabajo, a pesar de su matrimonio no deja pasar ninguna posibilidad de gozar de cualquier bella compañía femenina. Afición que traspasa a su hijo. Todo ello reforzado por publicaciones y programas televisivos donde las bellas mujeres no dejan de ser objetos de deseo y decoración.
Quién no ha visto esta familia-tipo reflejada en la suya propia o en la del vecino. Tal vez sea este el origen del rechazo a esta serie. Pues quedarse con la anécdota del "culito, culito" o "trompa, mira que trompa". Y usar esto para atacarla es como el tonto al que se le señala la luna pero se queda mirando al dedo. Pues más allá de esto, vemos un niño amigo fiel, que resuelve las peores situaciones (incluido abusos y maltrato) con ingenio y sin violencia. Un niño que crece con la presiones de esta sociedad y aún así conserva la frescura e ingenuidad de su edad. En cambio, los corto de entendederas ha clamado al cielo pero no han hecho lo mismo con series con Doraemón, donde un niño se las ingenia para evitar estudiar y hacer los deberes; con lo que al final es un fracasado escolar -menudo ejemplo!!!-. O La pequeña Lulu. Resumen de un episodio de esta "serie infantil". Competición entre niños y niñas lanzándose por una pendiente en carros; las niñas estropean los frenos del carro de los chicos y estos en su bajada descontrolada provocan que varios coches se estrellen. Al final, todos terminan riendose y nada se dice de los coches accidentados -otro ejemplo de comportamiento cívico!!!-.

Tengo un hijo de 10 años y le he dejado ver esta serie desde el principio. Pero siempre con mi supervisión pues entiendo que aunque sea para niños debo ayudarle a entender y explicarle lo que ve. Y a pesar de ver desde siempre Shin-Chan, nunca se ha desnudado en público o provocado un escándalo de magnitudes épicas.

Un saludo!.

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